Trilha do Rio do Boi - Ago/2025 (Senderismo)
Bitácora:
| Curso: Río Paranhana y Río do Boi | |
|---|---|
| Recorrido: | Dia 1: Templo Budiste y Raftin Dia 2: Cañón Itaimbezinho Dia 3: Trilha do Rio do Boi Día 4: Cañón de Fortaleza |
| Distancia: | 35 km |
| Estado del Cauce: | Bajo |
| Clima: | Frio, húmedo, soleado, lluvioso y niebla por doquier |
| Días: | 4 |
| Lugares / acampar: | Posadas en Tres Coroas y Cambara Do Sul |
| Año: | 2025 |
| Fecha: | 22/08/2025 al 25/08/2025 |
| Departamento: | Río Grande do Sul y Santa Catarina |
| Recorrido en Google Earth | Ver recorrido |
| Fotos: | Ver fotos |
Trilha do Rio do Boi
Una aventura entre cañones y amigos
Por Leonardo Malnati – agosto 2025
Un sueño pendiente
Hace ya algunos años, cuando Giuliano tenía menos de 2 años y Clau unos 5, fuimos con la familia a Gramado y Canela. Desde ese momento, buscando información sobre qué hacer en la región, apareció lo del “Cânion Itaimbezinho”. Un paisaje realmente imponente: esas formaciones a no más de 900 km de Montevideo.
En esa ocasión no nos dio el tiempo para llegar, así que quedó pendiente.
Pasaron los años y, en julio de 2023, salimos rumbo a Cambará do Sul con el objetivo de conocer por fin los cañones de cerca. Allí conversamos con los guías locales y reunimos toda la información sobre la famosa Trilha do Rio do Boi. Sin embargo, el tiempo no ayudó: llovió casi todos los días, el río estaba desbordado y la reserva cerrada.
Durante esos días, al compartir algunas fotos de los cañones en redes, reapareció un viejo amigo: Junior, guía de turismo aventura, que nos escribió desde Três Coroas, una ciudad justo de pasada hacia Cambará.
Desde aquella experiencia quedé envenenado con la idea de volver y hacer la trilha.
Una conexión que viene de lejos
Para quienes no lo conocen, Junior fue parte de la primera experiencia internacional del ACAL, allá por 2009, cuando fuimos a remar por la zona de Candelaria y Río Pardo (Río Grande do Sul). En aquel entonces, buscando apoyo logístico y guías, lo contactamos.
Desde entonces mantuvimos el vínculo.
En aquel momento Junior tenía un emprendimiento familiar en Candelária. Con el tiempo se mudó a Três Coroas, donde hoy es el responsable de turismo del municipio.
En esa ocasión nos recibió él y su familia. La pasamos de maravillas, además de disfrutar del Río haciendo Rafting, caminando por los alrededores, la pasmos genial en el campamento. Recuerdo que Junior nos prestó unos Kayak inflables y nos tiramos en unos rápidos cerca yendo y viniendo, disfrutamos toda la tarde.
Con su experiencia y conocimiento del terreno, Junior se convirtió en pieza clave para lo que vendría: organizar un itinerario por la región, con rafting, visitas a los cañones y —como frutilla de la torta— un grupo del ACAL dispuesto a hacer la Trilha do Rio do Boi.
Qué es la Trilha do Rio do Boi
Esta travesía está considerada una de las mejores experiencias de aventura de América del Sur. Se trata de un río caudaloso que corre por el fondo del cañón de Itaimbezinho, dentro del Parque Nacional Aparados da Serra. El ingreso está controlado por una empresa privada, lo que garantiza la seguridad y preservación del entorno.
El recorrido comienza al pie del cañón, en la localidad de Praia Grande (la “ciudad de las dos mentiras”: ni es grande ni tiene playa), ubicada en el valle que separa Río Grande do Sul de Santa Catarina, a unos 40 km de Cambará.
El cañón tiene paredes que superan los 700 metros de altura. La trilha completa son unos 8 kilómetros, atravesando selva nativa, rocas y el propio cauce del río, hasta llegar a una zona de enormes paredones y dos cascadas imponentes.
Los primeros 2,5 km se hacen caminando entre la mata húmeda y frondosa. Desde ahí se sigue por el lecho del río, cruzándolo entre 10 y 11 veces de ida y lo mismo de vuelta. En algunos tramos el agua llega casi a la cintura y la corriente puede ser fuerte. Es una experiencia exigente, que combina técnica, resistencia y trabajo en equipo.
La previa
Estuvimos meses preparándonos, armando el grupo y comentando sobre las exigencias y peligros. Junior insistió mucho en el tema del calzado, ya que tenían experiencia de que se rompía o desarmaba en medio de la travesía.
Llegamos el viernes a Três Coroas y el sábado a Cambará. La travesía estaba marcada para el domingo, pero el sábado amaneció con lluvia y alerta naranja. En el desayuno, Junior nos dio la mala noticia: la trilha estaba cerrada.
Todo el día llovió a cántaros. Aprovechamos para recorrer el cañón desde arriba, viendo desde lo alto el curso del Rio do Boi y sus nacientes. Aunque seguía nublado, manteníamos la esperanza.
Ya de noche, en la cena, seguía lloviendo a cantaros… Así que estábamos casi desahuciados: parecía que no íbamos a poder hacer la travesía.
El domingo temprano, mientras desayunábamos antes del largo viaje hasta Praia Grande (más de dos horas porque no podíamos hacerlo directo, estaba cerrado el camino), Junior llegó con la buena noticia:
—“Tenemos luz verde. La trilla está abierta.”
No importaba el frío ni la llovizna: la aventura nos esperaba.
En el corazón del cañón (24 de agosto)
El día pintaba frío y lluvioso, pero con muchas ganas de hacer lo que tanto habíamos planeado y esperado.
Llegamos sobre las 10, nos preparamos, y nos repartieron polainas. Servían tanto para protegernos de las “cobras” —que en invierno casi no aparecen— como de los golpes contra las piedras.
Empezamos a caminar, con Junior por delante y Genaro cerrando el grupo. Teníamos más de una hora de caminata por la mata hasta dar con el río. Subidas y bajadas, algo de dificultad y finalmente dimos con él.
El agua estaba fría, pero soportable. Piedras grandes y chicas, corriente fuerte, lecho irregular. Teníamos más de 10 cruces por delante, río arriba, hasta llegar lo más cerca posible del final del cañón. El sonido del río, encajonado entre paredes de piedra, te acompaña como todo el camino con ruido constante.
Ya eran más de las 12 y estábamos en 1/3 de camino. Ya suponíamos que por cómo se estaban dando las inclemencias del tiempo, si bien había estado lloviendo, ahora se hacía más fuerte la llovizna, no íbamos a poder a este paso, llegar al objetivo.
Cada cruce fue una pequeña historia. Lo hacíamos al estilo local, como nos enseñaron los guías: en fila, agarrados de las manos, cruzando donde la corriente era más suave. Nos sosteníamos unos a otros, tirando, empujando, y por supuesto riendo.
Fuimos encontrando cascadas pequeñas, paredes húmedas de las que caía agua como si lloviera desde adentro del cañón, muchas plantas, arboles, helechos. Estábamos literalmente metidos en las entrañas rodeados por murallas de piedra y selva.
El grupo —19 acalenses que nos conocíamos desde hace años— funcionado como equipo. Llegamos a una gran cascada y paramos a almorzar. Ya a esa altura algunas de las predicciones si hicieron realidad, Horacio y Pita, se habían quedado sin suelas, pero nadie se detuvo. Cambiaron calzado, repararon con cinta pato y a seguir.
Evaluamos si seguir o regresar. Decidimos avanzar una hora más y luego emprender el regreso, ya que debíamos salir del parque antes de las 17.
El camino fue muy similar, cruce tras cruce, ya todos mojados por abajo y por la lluvia que se hacía más fuerte, llegamos hasta el recodo del río a menos de una hora del final, donde una cascada de más de 50 metros nos marcó el punto de retorno. Imponente.
Descansamos un rato extasiados por lo vivido y por lo que nos rodeaba, y finalmente decidimos volver. El regreso fue similar, pero ya con el peso de estar mojados y cansados.
Final de jornada
Terminamos cansados, mojados muy embarrados, pero felices. Habíamos logrado gran parte del objetivo, lo que me había quedado pendiente hace unos años. Bueno capas no todos contentos, el Acua quería llegar o llegar al fin, pero como dijo Genaro, esto no es una democracia, el guía dice lo que se hace y se hace. Estuvo un buen rato con trompa, pero como siempre, se le paso.
La Trilha do Rio do Boi no se camina: se vive, paso a paso, entre amigos, con el alma en el agua y el cañón a los costados recordándote lo pequeños que somos frente a la naturaleza.
Ya de regreso nos quedaban nuevamente más de 2 horas hasta el hotel, ya casi anocheciendo, todos aprovechando a dormir y recuperar fuerzas. Nos esperaba el resto del grupo, incluidos Claudio y Giuli, nuestros dos hijos, con sus anécdotas del día, que también había sido muy entretenido y accidentado. Pero eso será para otro relato.
Hasta la próxima!!!
Volvemos a juntarnos
Relato: ¡ACAL en la Serra Gaúcha!
Relato: Leonardo Malnati
Fotos: Grupo Canotaje Travesía club ACAL